Reformar el piso antes de alquilar: qué mejora la rentabilidad y qué no merece la pena
Una reforma bien enfocada puede aumentar la renta mensual un 15-25% y reducir los períodos de vacancia a la mitad. Pero hay reformas que no se recuperan nunca. La clave está en saber distinguir.
Reformas que sí rentabilizan el alquiler
Baño actualizado: El baño es el elemento con más impacto visual en la decisión del inquilino. Cambiar azulejos, sanitarios y grifería puede costar 2.000-5.000 € y permite subir la renta 50-100 €/mes.
Cocina funcional: No necesita ser de lujo. Limpia, bien equipada (lavavajillas, encimera vitrocerámica) y con buenos muebles es suficiente. Coste: 3.000-8.000 €.
Pintura general: El ROI más alto. Pintar todo un piso cuesta 800-2.000 € y transforma la percepción del inmueble completamente.
Suelos: Cambiar suelos muy deteriorados vale la pena. El vinilo de calidad (SPC) es resistente, moderno y más barato que el parquet (20-40 €/m² instalado).
Reformas que generalmente no compensan
Domótica o smart home: El inquilino medio no lo valora tanto como para pagar más renta.
Armarios a medida de alta gama: Suficiente con IKEA o similar.
Electrodomésticos premium: El inquilino no cuida lo que no es suyo. Opta por marcas medianas, no la gama alta.
Reforma estructural de distribución: Solo compensa si el problema es grave o si puedes añadir una habitación (y subir mucho la renta).
Cómo calcular si una reforma compensa
Ejemplo: Reforma baño 4.000 € / subida de renta 60 €/mes = 67 meses para recuperarlo (5,5 años).
Si el plazo es menos de 5 años, la reforma suele compensar. Más de 8 años, generalmente no.
Deducibilidad fiscal de las reformas
Las reformas de conservación y reparación son gasto deducible en el IRPF del año en que se realizan. Las de mejora o ampliación no son deducibles directamente, sino que aumentan el valor de adquisición (reducen la ganancia patrimonial en la futura venta).